Muhab trabaja hace ocho años de agricultor en Bil’in, un pequeño pueblo en el territorio palestino ocupado de Cisjordania. Su huerta se encuentra a solo 200 metros del muro construido por Israel y que divide ambos territorios. Día a día, debe lidiar con escasez de agua, las órdenes de demolición y el abuso de poder por parte de las autoridades israelíes. ¿Por qué alguien preferiría una vida tan dura y hostil cuando años atrás contaba con una cómoda posición trabajando como empleado?